El que Bosca, encuentra Fabricio Portelli 16/11/2019 Notas, Vinos Notas 3414 Luigi Bosca está por cumplir 120 años. A pesar de ello, Alberto Arizu (h) aseguró que los vinos de hoy son los mejores de la historia; sin dudas, la frase del año. Y claro que no solo hablaba de los que elabora Familia Arizu, sino se refirió al vino argentino en general. Fue en el marco del evento anual que la bodega suele hacer para despedir el año. Esta vez, en el Roof del Alvear Palace Hotel, fue la oportunidad además para conocer las cosechas nuevas de algunos vinos de la casa, de la mano de sus hacedores Pablo Cúneo y Vicente Garzia. Y una de las novedades que más llamó la atención de los invitados fue el Luigi Bosca Rosé 2019, servido en primer lugar. Porque más allá que el día soleado y la vista panorámica de la Ciudad de Buenos Aires se prestaba para un vino refrescante y vivaz, hubo un gran cambio. Salió el Syrah del blend (porque se vuelve vinoso con el paso del tiempo) y entró el Pinot Noir que, junto al Pinot Gris, logran un vino más vertical y punzante, y que; según Cúneo; se va a sostener por más tiempo, más allá de no ser un vino pensado para la guarda. Pablo Cúneo en el Roof del Alvear Palace Hotel Pero cuáles son las razones para asegurar que los vinos argentinos de hoy son los mejores de todos los tiempos. Sin dudas, la primera variable de la ecuación es el Malbec. Porque haber encontrado y desarrollado una variedad insignia, con tanta diversidad es, sin dudas, un as en la manga. Alberto Arizu (h) comentó que un estudio realizado por un operador mayorista de turismo inglés, arrojó que la palabra más buscada por los usuarios en Google fue Malbec. Esto quiere decir que la Argentina es un país relacionado con un vino, así como en Francia buscan estilos de vida, y en los Estados Unidos universidades. Sin dudas, esto es apenas un ejemplo del impresionante logro del Malbec nacional en el mundo. Por suerte, ahora los agrónomos y enólogos conocen muy bien la variedad y cómo se comporta. Saben qué punto de madurez buscar en cada zona y para cada tipo de vino, regando y podando lo justo y necesario. En bodega, con maceraciones cortas y crianzas mucho más moderadas. El terroir es otro de los factores de éxito, porque ya se empezaron a interpretar para sacar lo mejor de cada zona en función al estilo buscado por cada hacedor. Ya no importa tanto lo que digan los de afuera de las bodegas, sino lo que surja del viñedo y que lo puedan percibir los de adentro, ya que siempre se busca hacer el mejor vino posible para cada segmento. Y si bien la necesidad de vender siempre está, la visión de hoy es más a largo plazo, porque en lugar de buscar causar impacto en los compradores, se intenta convencerlos de la búsqueda encarada. También se aprendió a desafiar los límites de la mano de la viticultura de precisión, ampliando las fronteras del vino argentino y sus matices. Por último, la vinificación. Hoy la madera se utiliza como un componente natural más, evitando su protagonismo. Además, si la concentración deseada no está en la uva, no se puede conseguir luego en la bodega. Y todo esto con menor intervención del hombre. Pero esto no significa que los agrónomos y enólogos no trabajen, al contrario. Porque para menos intervención se requiere más conocimiento y estudio; y eso lleva más tiempo. Finca Los Miradores, Tunuyán A solas con Pablo Cúneo Siempre es interesante hablar con el enólogo para entender a los vinos actuales y hacia donde van. Pablo sostiene que Luigi Bosca le cambió la vida, porque se le abrió el mundo. Siempre cultor de un perfil tan bajo como técnico y amable, ahora debe hablarles a los consumidores de 50 países, aunque la Argentina siga siendo el principal mercado para la bodega. Sin dudas, esta mayor exposición le genera un mayor compromiso, al tiempo que aprendió mucho desde el 2017 cuando se incorporó a la bodega. Pablo Cúneo, enólogo “Soy un tipo con suerte”, dice. Porque al llegar los 2017 ya estaban elaborados, y él solo tuvo que trabajar en los cortes. Los vinos que había en aquella época eran de una trilogía muy difícil; las cosechas 2014, 2015 y 2016. La 2017 ya fue una cosecha más normal pero también de producciones por debajo de la media, y luego vinieron la 2018 y 2019. La primera, la preferida de Cúneo por ser un año más típico mendocino y con recuperación en las cantidades de uva cosechada, algo muy importante y necesaria para una bodega grande. Mientras que la segunda fue también seca, pero con temperaturas medias más bajas, lo cual explica la mayor frescura en los vinos. Y estos vinos ya llevan su sello. Por eso siente que hoy está en el mejor de los mundos, y justamente fueron vinos de estas últimas tres cosechas los presentados en el evento, en distintos niveles. Pablo no quiere protagonismo, por eso todo el tiempo habla del gran equipo técnico que lo acompaña en Luigi Bosca; quienes trabajan allí desde hace varios años. Al hablar de su trabajo cuenta que tuvo que pulir detalles, pero justamente ahí está el diferencial de calidad, en la sumatoria de esos detalles. Poniendo el foco en los momentos de cosecha y en la calidad de las maderas usadas en la crianza. Vicente Garzia, enólogo Cuando Pablo Cúneo le habla al consumidor, sabe que no solo debe dirigirse al fan de Luigi Bosca, sino ir más allá. “El ADN de la bodega nunca va a cambiar, porque acá siempre haremos vinos con elegancia y complejidad, para compartir y disfrutar en la mesa”, dice. Pero está claro que ya se empiezan a ver los resultados de su trabajo, potenciado por dos excelentes cosechas (2018 y 2019), que no solo muestran el trabajo que hay detrás sino el gran potencial de los vinos. Y el enólogo sube la apuesta, al afirmar que se vienen vinos más frescos, vivaces, y con buen equilibrio. Para entender el nivel de obsesión por los detalles que tiene el enólogo, los ejemplos de Malbec Los Miradores y el DOC 2016 son elocuentes. Él llegó justo al momento de diseñar los cortes, y ahí se dedicó a pulir lo más posible la selección de los componentes, apuntando a lo más nítido en cuanto al tipo de fruta característica de cada lugar. Y después buscó lograr el equilibrio y la textura en boca que distingue a cada vino; sedoso y dulce para Luján de Cuyo, más vibrante y carnoso para Valle de Uco. En el caso del DOC, la cosecha 2016 muestra un poco más el carácter de la añada, porque los Malbec de Lujan estaban un poco más fluidos y elegantes, mientras que en Los Miradores 2016 encontró un carácter más polifenólico. “Pienso que esta añada magnificó las diferencias entre los dos terruños, sobre todo por el tipo de suelo más pedregoso y drenado de Los Miradores”, afirma. En los cortes 2017 hay vinos algo más potentes y nítidos aromáticamente, donde se expresa más el carácter frutal y floral del Malbec. Y los 2018 ya vienen más definidos en todos sus atributos. Degustando los posibles componentes de Los Miradores 2019 se puede entender la intención del enólogo. Porque si bien esta etiqueta es relativamente nueva (nació en la cosecha 2011), es un viñedo plantado por la familia hace casi 20 años. Además, Pablo Cúneo conoce muy bien la zona. Del cuartel 11 obtuvo un vino con buen cuerpo y mucha fuerza, del 12 un Malbec más denso en sus aromas y compacto en boca, del 21 un tinto con mayor fluidez y una acidez sostenida, del 22 uno con mucho agarre, del 31 un carácter similar al del 11 pero con una acidez marcada y un carácter frutal concentrado, y del 32 un Malbec más vertical y con dejos florales. Es decir que componentes tiene para mostrar ese lugar único en Villa Seca (Tunuyán). Juan Sola, ing. agrónomo ¿Qué hay de nuevo viejo; perdón, Pablo? Si bien las flamantes cosechas ya son nuevos vinos, una bodega como Luigi Bosca siempre debe estar buscando qué más aportar, sin que ello implique abrir mucho el juego. Hoy están más para optimizar el portfolio que para ampliarlo, pero en el camino van surgiendo cosas nuevas, en las cuales ya vienen trabajando hace algunos años. Como es el caso del Malbec de Altamira (Tupungato), que pronto se va a sumar a la línea Terroir, a la par de Los Miradores (Villa Seca, Tunuyán) y del eterno Luigi Bosca DOC; justo se están cumpliendo 30 años de la creación de esta denominación de origen. Pero no todo es Malbec, porque más allá de ser el cepaje emblema, en ese rubro no hay mucho más para crecer. Por eso el foco ahora estará puesto en el Cabernet Sauvignon; el rey de los tintos; y por varias razones. Por un lado, el cepaje está en el origen de la bodega, y desde siempre lo vinifican en distintos segmentos. Y por el otro el gran potencial de crecimiento que tiene la Argentina en la categoría, porque la torta mundial es mucho más grande que la del Malbec, aunque también lo es la competencia, con Burdeos, Estados Unidos, Australia y Chile a la cabeza. Pero la Argentina ofrece un perfil muy distinto gracias al clima continental, que le permite a la uva desarrollarse muy bien, con toda la luz y energía que necesita para alcanzar la madurez óptima. Esto y la mayor precisión en el manejo del viñedo, hacen posible empezar a pensar en Cabernet Sauvignon de nivel mundial, y a la par de los grandes Malbec locales. “Se vienen uno o dos Cabernet Sauvignon de alta gama, distintos y diferentes al Cabernet-Bouchet de Finca Los Nobles, que proviene de una zona más madura como Las Compuertas. Los que vienen son más especiados, con más potencia, fruta y frescura”, asegura el winemaker. El Ing. Alberto Arizu El objetivo es ambicioso, lograr un Cabernet Sauvignon que nos represente en el exterior, y aprovechar la gran oportunidad comercial que ello representa, pensando en 20 o 30 años. Esto demuestra la visión de Luigi Bosca y la familia Arizu. Para ellos el futuro está en el pasado, porque sin sus 120 años de historia, jamás podrían haber llegado hasta acá, e imaginar un futuro tan promisorio. Es una búsqueda incansable de todos los que allí trabajan. Y se sabe, siempre, siempre, el que “Bosca”, encuentra. Finca Miralejos, Altamira, San Carlos Degustación de vinos En evento Alvear Palace Hotel (noviembre 2019) Luigi Bosca Rosé 2019 Bodega Luigi Bosca, Mendoza $-$$-$$$-$$$$ Ahora es un blend de Pinot Noir y Pinot Gris. Esto, ayudado por una cosecha más fresca, explica el carácter de este flamante rosé que llega al mercado renovado. De aromas expresivos y frutales, y un paso vibrante. Paladar franco y con cierta estructura, ideal para acompañar platos delicados a base de pescados y frutos de mar. Puntos: 91 * Degustación Abril2019: apenas salido del tanque ya mostraba equilibrio en sus aromas y un carácter vivaz, con buen volumen y pretensiones de gran rosado. Con leves dejos de frutas rojas, paladar sutil y cierta profundidad. Con más carácter respecto del 2018; que ya venía más vertical que sus antecesores; pero sin tanta fuerza de fruta roja. Acá aparecieron el agarre y asoman sutilezas que lo confirman como protagonista de los rosé de alta gama. Finca Los Nobles Chardonnay 2018 Bodega Luigi Bosca, Las Compuertas, Mendoza $-$$-$$$-$$$$ Siempre estuvo opacado por sus hermanos tintos, y porque los blancos no eran tan apreciados como los tintos. Pero los tiempos han cambiado, y también este Chardonnay. De buen volumen y con un carácter más vertical que en cosechas anteriores. Con una tipicidad evidente, paso graso, y las notas de crianza muy bien integradas (ahora en barricas de 500 l). Acá manda la frescura que aporta cierto potencial, y además puede ganar complejidad con la estiba. Beber entre 2019 y 2022. Puntos: 91,5 * Degustación Abril2019: Menos voluptuoso y más vertical, de trago fresco, con buen cuerpo, pero sin el peso del 2017. Paso graso y con frescura integrada. No es potente y se nota la intención más austera respecto de las cosechas anteriores. Sin dudas, el FLN Chardonnay está de regreso, y buscará posicionarse entre los TOP 5 nacionales. Ya no hay sobre madurez ni sobremaderización, habla más el vino y su carácter varietal, con una elaboración menos invasiva. Luigi Bosca DOC Malbec 2017 Bodega Luigi Bosca, Luján de Cuyo, Mendoza $-$$-$$$-$$$$ De aromas expresivos, bien de Malbec. Con más fluidez y frescura que en 2016; la fruta roja y las especias típicas están, y la madera aparece para sumar, sobre todo en sus texturas casi mordientes. Y el final de boca es profundo, bien combinado con frutas rojas y notas de crianza. Se nota que es un vino más para beber que para guardar. Beber entre 2019 y 2022. Puntos: 91 * Degustación Abril2019: Aromas integrados y buena frescura, con menos volumen y bien apoyado en la fruta, entre negra y roja, con dejos especiados. Interesantes texturas, y largo final más especiado. Es como si a partir del 2016 hubiera alcanzado más fluidez, aunque en esta cosecha con mayor precisión de carácter frutal de Malbec. El DOC es uno de los vinos más consistentes de la casa, y el que mejor refleja el crecimiento con evolución. Esta cosecha se destaca por expresión, volumen y texturas. Gala 4 2017 Bodega Luigi Bosca, Las Compuertas, Luján de Cuyo $-$$-$$$-$$$$ En este Cabernet Franc con toque de Malbec se puede apreciar la influencia de la cosecha. De aromas herbales que hablan del cepaje, pero también de un clima fresco. Paladar fluido y algo más vivaz que de costumbre, con agarre fino y cierta profundidad. Buen volumen y su sello classy, con ese final de crianza integrado. Beber entre 2019 y 2021. Puntos: 90 * Degustación Abril2019: De aromas leves ahumados con dejos cárnicos, apoyado en la fruta negra y con leves dejos herbales. De buen volumen, con fluidez y un final con algo de grafito muy interesante. Siempre fue el Gala más difícil, los dejos herbales están como siempre, marcando su tipicidad, pero la fluidez la gana a la carnosidad y al equilibrio. Finca Los Nobles Malbec-Verdot 2017 Bodega Luigi Bosca, Las Compuertas, Luján de Cuyo $-$$-$$$-$$$$ De aromas expresivos y delicados que remiten a frutas de bajas (rojas y azules), y especias frescas. Por ahora la madera le compite al carácter vínico, pero es solo cuestión de tiempo para que se integre. Hay volumen y texturas envolventes, de trago profundo y final equilibrado, con algo de confituras. Es un Malbec con gran potencial y que habla del lugar, más allá de las notas actuales del roble. Beber entre 2019 y 2025. Puntos: 92 * Degustación Abril2019: Fue de la cosecha 2016 (no 2017), de este vino elaborado como hacía el abuelo del Ing. Alberto Arizu. De aromas agradables y equilibrados, con buena expresión de Malbec. Algo láctico y compacto, con leves dejos licorosos, pero con buena fruta. Hay madurez por las confituras, pero con buen agarre, dejos especiados y hierbas frescas. Sobre el final, habla la crianza bien integrada. El 2016 empieza a desandar el camino de la recuperación después de cosechas muy difíciles. Hay que esperar a ver cómo evoluciona en estiba, ya que tiene atributos de sobra, y en todo caso está mejor que el 2014 y el 2015.