Federico Benegas eligió escribir su propia historia desde el instante en que se decidió a seguir los pasos de su abuelo Don Tiburcio, fundador de la bodega El Trapiche a fines del siglo XIX. Y si bien es cierto que se ampara en las fincas que plantó aquel visionario a la vera del Río Mendoza, también lo es que los vinos que elabora en la bodega que lleva su nombre son concebidos a imagen y semejanza de su paladar. Federico no es enólogo ni agrónomo, pero hace tiempo se recibió de wine maker. Un bon vivant que viaja por todo el mundo disfrutando de las mejores mesas y vinos. Burdeos es su debilidad, y es siempre su horizonte, más allá de su reconocida pasión por las tradiciones argentinas. Un auténtico hombre de campo que ostenta, entre otras cosas, una de las mayores colecciones de ponchos criollos.

Y si bien sus gustos vínicos se mantienen fieles, la dinámica del mercado lo obligó a cambiar algunos de sus vinos. Sobre todo en la línea Estirpe, en la que cada etiqueta lleva el nombre de alguno de sus hijos. Es por ello que el Clara actual es un Chardonnay pero sin paso por madera, en el que domina la frescura, nada que ver al fundacional de la cosecha 2000. Al igual que en su Carmela Rosé, pionero a base de Cabernet Franc. Una variedad que para muchos puede estar de moda, pero que Federico vinifica desde comienzos del nuevo milenio, ya que hay plantas de más de 70 años en la finca Libertad, tanto en tinto como en rosado. La línea joven de la bodega se completa con el Juan Malbec y el Luna Cabernet Sauvignon.

A Don Tiburcio se le reconoce haber traído en su momento las uvas francesas Chardonnay, Pinot Noir, Petit Verdot, Cabernet Franc y el Syrah del Ródano. Algunos de estos son protagonistas de su línea Estate, donde los vinos ya pasan un año por roble, siempre francés. Un Malbec, un Cabernet Sauvignon, un Syrah, y el reconocido Sangiovese elaborado desde la cosecha 2000, acompañan a dos blends consagrados de la casa como son el Don Tiburcio (que incluye todas las variedades de Burdeos con excepción del Carmènere) y el Finca Libertad (Merlot, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon). Y sus vinos top siguen siendo el Cabernet Franc y el Meritage. Hasta ahora.

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Pero hace poco tiempo algo cambió. Compró Finca La Encerrada en Gualtallary, Valle de Uco porque le faltaba un viñedo de zona fría, sobre todo para aportar diversidad a sus Malbec. De las 20 hectáreas plantadas hay una de Pinot Noir. Y luego de hacer cuatro cosechas y descartarlas, llegó la 2014. Así nació el primer Single Vineyard de una flamante línea que en breve se complementará con un Sangiovese y un Syrah (de La Libertad y que llegarán en Septiembre), más un Cabernet Franc y un Malbec. Por ahora, solo hay 2400 de este Pinot Noir, un cepaje nuevo para la bodega. Que de esta forma empieza a complementar su propuesta con vinos más frescos.

Mientras Finca Libertad es un pedregal, en La Encerrada el suelo es arenoso, poco profundo y pedregoso con presencia de calcáreo. “La acidez de los vinos este año es increíble” resalta Federico hablando de la cosecha 2016. Quien desde sus inicios estuvo cerca de Michel Rolland; es más, su enólogo durante muchos años fue Rodolfo Vallebella quien hoy comanda los vinos en Mariflor, la bodega de afamado flying winemaker en Clos de los Siete.

“Nosotros tratamos de no acidificar porque el tartárico se nota en la boca” dice Federico, recordando que Michel no acidifica. Eso explica la nueva movida de la bodega y el mayor protagonismo que el Malbec de La Encerrada empieza a tener en varios vinos de Benegas.

La historia de su vino fetiche también está muy ligada a Burdeos. Ya que fue Christian Le Sommer, enólogo de Chateau Lafite, quien lo degustó y convenció a Federico para ser pionero con su Cabernet Franc de 2002. Hoy, la bodega ya cuenta con 15 etiquetas.

Y si bien este flamante vino es a base de un cepaje de la Borgoña, su estirpe es más bien bordelesa fiel al gusto del hacedor. No obstante su experiencia con uvas de zonas frías es heredada de su padre. Quien fuera uno de los pioneros en elaborar espumosos argentinos con el método Champenoise, el recordado Crison. Según Federico, “el único aprobado por los franceses en 1920”. Luego, en los años 50 su padre empezó con las fermentaciones de blancos Chardonnay a baja temperatura, y cuenta la leyenda que ese fue un hito que marcó el destino de las burbujas argentinas.

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Pero volvamos a la novedad. “No hago vinos sin una fuerte personalidad” afirma el propietario, y ese es el quid del éxito de sus vinos. Porque Benegas no compite por variedad o por terruño, sino por estilo. Y no es que le falten varietales o le falten uvas de calidad de las mejores zonas. Ahora con su flamante finca del Valle de Uco, cubre todo el espectro. Pero el secreto de Federico es que cosecha al gusto, no por análisis, sino cuando siente que los taninos están maduros. Una vez en la mesa, gusta de los vinos equilibrados pero con cuerpo. Salidos de la heladera y servidos frescos. Es por ello que no posee vinos con taninos duros. No obstante a este Pinot Noir se lo puede criticar por su concentración o porque su estilo no es tan fiel a los tintos de la Borgoña. Sin embargo, es un auténtico Pinot Noir de autor. Con más color y cuerpo que los habituales, pero con una frescura y equilibrio que se asocian con el cepaje. Un tinto ideal para servir en la mesa. Un nuevo tinto, pero con mucha historia detrás.

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El nuevo vino de Benegas

Finca La Encerrada Single Vineyard Pinot Noir 2014

Bodega Benegas, Gualtallary, Valle de Uco

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De aromas intensos y algo compactos. Presenta muy buena frescura, pero es tímido en sus expresiones, con taninos firmes pero finos ,y suaves dejos herbales. Es algo concentrado para ser Pinot Noir, pero posee buena fluidez. Por ahora domina la juventud con fuerza. Y si bien no ofrece la delicadeza o la textura fina que se le reconoce al varietal, tiene un paso equilibrado e interesante por boca, con sus componentes bien integrados con la madera. Y cuando se abre en la copa aparece una agradable profundidad, que con su frescura habla de un lugar interpretado por su autor. Hay que esperarlo un par de años para disfrutar de la complejidad que seguro encierra este flamante Pinot Noir de altura. Beber entre 2016 y 2019.

Puntos: 91

Sobre El Autor

Hace 22 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.