Una hazaña hecha vino Fabricio Portelli 16/03/2017 Notas, Vinos Notas 2154 Generalmente los vinos temáticos nacen a partir de una propuesta; una efeméride, un homenaje a un personaje, una obra de arte, etc. Y con esa idea al enólogo se le encarga el vino. Nada de esto pasó con el flamante vino de Zuccardi, simplemente porque no estaba en ningún plan de marketing. El Cruce de los Andes nace, más allá de la hazaña del gran capitán, de una relación de amistad y admiración entre la familia bodeguera y el historiador Felipe Pigna, un gran apasionado del vino. En una de sus tantas visitas a Mendoza, le comentó a Sebastián Zuccardi que estaba terminando un libro en el que relataba con lujo de detalles la histórica campaña del General San Martin a través de Los Andes. Se sabe que para los mendocinos San Martín y su cruce tienen suma importancia, es como si ellos se sintieran más hijos del padre de la patria que los demás argentinos. Y entre ellos surgió naturalmente la idea de hacer un vino que acompañe al libro. Claramente debía ser un vino de montaña, un concepto que Zuccardi viene desarrollando desde hace años, mudando la producción de muchos de sus vinos al Valle de Uco, y coronando esta visión con la inauguración en 2016 de la bodega más imponente de Paraje Altamira en su finca Piedra Infinita, justo al pie de Los Andes. San Martín sabía de vinos, pero es imposible adivinar sus gustos para aprovecharlos como inspiración, pero el título del libro fue clave. Porque cruce, como corte o blend, sugiere una combinación, un vino en el que una variedad atraviese a otra. Y una vez definido el concepto de vino de montaña, de Altamira y de un cruce entre dos uvas, había que lograr algo que fuera especial y único, siempre pensado en función del libro que Felipe Pigna estaba por finalizar. En la bodega que el propio Sebastián Zuccardi soñó, moldeó y logró levantar, hay muchos vinos que el joven enólogo utiliza para estudiar el terroir, sus parcelas y sacar conclusiones que le permitan llevar todo ese carácter a las botellas con distintas expresiones. Luego de hablar mucho con Felipe sobre la personalidad de “el gran jefe”, se inclinó por un Malbec impetuoso y refrescante atravesado por un Cabernet Franc como columna vertebral del vino, ambos de 2015. Felipe al degustarlo, ya cuando estaba en la etapa final, lo describió como “un vino decidido y agudo, potente y jugado, tal como era San Martín”. El vino tiene el carácter de la zona, con fuerza y energía, propio de los flamantes vinos de montaña, que nacen en suelos pedregosos y con mucha presencia de calcáreos. Pero la idea seguía siendo difundir el libro, y ahí nace lo más original del vino. Porque cada botella viene con el libro de Felipe Pigna, pero en la etiqueta, o mejor dicho en la contra etiqueta. Una idea que surge de la decisión del autor de no imprimir el libro y sacarlo solo de manera digital, junto al equipo creativo de la bodega que logró plasmar en la botella algo único. Se trata de un novedoso formato multipágina que permite leer la síntesis del libro “El Cruce”. En la última carilla se encuentra el código de descarga para acceder al material completo a través de una página web o aplicaciones en el celular. “Enternece y conmueve pensar en aquellos hombres mal vestidos, mal montados, mal alimentados, pero con todo lo demás muy bien provisto como para encarar semejante hazaña. Y delante de ellos, un hombre que no dormía pensando en complicarle la vida al enemigo y hacer justicia con la memoria de los que lo habían intentado antes que él”, expresa Pigna en la introducción. El cruce más famoso “Se cumplen 200 años de El Cruce, realizado en 1817, una hazaña que no tiene igual”, afirma Felipe Pigna. Porque Los Andes son cuatro cordones montañosos desérticos. La dificultad de la campaña demuestra la inteligencia con la que San Martín encaró la guerra. “Él quiere gobernar la región de Cuyo (San Juan, San Luis y Mendoza), justamente para organizar desde allí al ejercito. Y fue un gran impulsor de la vitivinicultura, sabía por haber vivido en España, y además fue quien mandó al Congreso de Tucumán el primer proyecto de protección del vino en 1816 junto a Godoy Cruz” cuenta el autor. Otra de las razones por las que el vino debía ser el vínculo entre el nuevo libro y los lectores, según Pigna. San Martín estuvo dos años preparándose para El Cruce, y mientras mujeres, niños y ancianos hacían correr información equivocada para confundir al enemigo, voluntarios junto a granaderos, cazadores y libertos afro argentinos, formaron el ejército que condujo el general. Fray Luis Beltrán, fue el gran estratega logístico que posibilitó el cruce de 5000 hombres, con 10.000 mulas. Pero nada estuvo librado al azar, ya que un año antes San Martín había ensayado El Cruce de Los Andes. Con la asistencia técnica de Arenales, elaboró un diario del cruce donde detalló todo. “Es increíble la precisión que hubo entre la previsión y la realidad”, destaca el historiador. Para realizar El Cruce salen seis columnas desde distintos puntos, entre La Rioja y Las Leñas (Mendoza). El objetivo era confundir al enemigo que, de los 19 pasos posibles que San Martín podía tomar, controló 4; por donde no pasó nadie. “El Cruce es una epopeya extraordinaria no solo por el éxito sino por la adversidad del clima, la cantidad de gente y los animales involucrados; calcular la cantidad de muertes de animales para el camino (salieron con el doble y llegaron con la mitad), demuestran su capacidad y convicción, a pesar de haber estado muy enfermo durante toda la campaña”. Hay muchas razones para sentir un gran orgullo que el Gran Capitán (leer La Voz del Gran Jefe, Editorial Plantea 2016), tenía una concepción de liderazgo horizontal, nunca pensaba en él, era un enorme lector y gran fundador de bibliotecas, “que son más importantes que los ejércitos para derrotar la tiranía”, decía, convencido que la cultura era fundamental en su misión libertadora. Un personaje argentino para seguir respetando y para empezar a querer, algo en lo que este vino puede ayudar, y mucho. Se hicieron 20.000 botellas de El Cruce 2015, un tinto que permite hablar más allá del vino, y que sin duda inspirará otros homenajes alrededor del mundo. Zuccardi El Cruce 2015 Bodega Zuccardi Valle de Uco, Paraje Altamira $430 Fermentado en las (ya famosas) vasijas de concreto que abundan en la bodega, con levaduras indígenas. Parte del vino fue criado en barricas de 500 l. De aromas bien intensos, a frutos rojos y hierbas. Voluptuoso y fluido, con paso fresco y franco, todavía se lo siente joven y algo vibrante, con sus texturas mordientes. De trago profundo, con dejos sutiles que hablan de una crianza que acompaña en silencio. Es equilibrado y muy expresivo, con potencial para ganar elegancia y también complejidad. Beber entre 2017 y 2022. Puntos: 91